Chile en problemas: Las dudas nacieron y se ratificaron.

El Bichi no lo está pasando bien al mando de La Roja. / Foto: Terra.cl

La verdad es que me cuesta mucho estar  escribiendo en estos momentos. Tengo sentimientos de pena, frustración y rabia. El partido terminó hace unos momentos y estuve a punto de que me diera un “Tano Pasman”. En esta columna hablaré como Chileno e hincha, no haré mayor análisis sobre el partido ni mucho menos, expresaré mis opiniones sobre el plantel, de todo este proceso que se inició con Marcelo Bielsa y que continúa en las manos de Claudio Borghi.

El resultado contra Argentina no fue algo extraño, como decían en twitter “Es un resultado AR-CHI conocido”, lo hemos vivido antes y no es algo nuevo. El problema está en que en estos momentos no puede pasar, sobre todo después de hacer un correcto mundial y unas clasificatorias increíbles junto a Bielsa. El rosarino nos acostumbró a jugar de igual a igual con el que fuese, se llegó a Asunción y después de años se le volvió a ganar a Paraguay en el Defensores del Chaco, por primera vez en la historia se le ganaba a Argentina por clasificatorias, se empató con Uruguay en los dos partidos, considerando que el Centenario siempre ha sido un lugar difícil para los chilenos, se clasificó al mundial en segundo puesto y volvimos a la cita mundialista después de 12 años. ¿Quieren que siga?

Es verdad, Borghi viene recién llegando y no podemos exigirle logros inmediatos. Pero resulta que tomó a un equipo formado y sólo tenía que seguir el proceso que había dejado Bielsa.

En una de sus primeras entrevistas como Director Técnico dice: “Bielsa dejó más viudas que la Segunda Guerra Mundial”. Y sí, me declaro un viudo de Bielsa, extraño su juego, extraño sus gritos al borde de la cancha, su obsesión, su perfección y hasta extraño a Bonini, quien tenía a los jugadores en un 100%.

Si algo nos enseñó Bielsa fue a no achicarnos, a sentirnos ganadores, creernos más el cuento, así como se lo creen los argentinos, ellos son los mejores del mundo y nadie les puede discutir. Y quizá es este legado de “El Loco” que me hace ser tan crítico con el actual DT.

Vimos por primera vez al equipo de Borghi en la Copa América, se ganaron dos partidos de manera agónica, un 2-1 sobre un México Sub-22 y un 1-0 ante Perú, que se ganó en el último minuto y mediante autogol. Quedamos eliminados en cuartos y hasta ahí llegó nuestro sueño de ser campeones de América por primera vez. Esta situación generó molestias, pero como estaba debutando, se le perdonó todo. Cabe recordar que Claudio fue el Director Técnico de Colo-Colo, el equipo más popular de Chile y al cual sacó tetracampeón, logros que fueron claves para que tomara el mando de La Roja y sin considerar sus fracasos con Independiente y Boca Juniors.

Pasada la Copa América, Chile disputó un par de amistosos ante México y España, rivales de gran categoría, de los cuales se pensó que podían servir para medir el nivel. Resulta que ante México se perdió 2-0 y ante España vino lo peor, Chile ganaba por dos goles hasta el término del primer tiempo, ¿Qué pasó después? Nadie lo sabe. Dejamos ir un partido increíble ante los campeones del mundo, perdimos 3-2, el partido terminó en pelea y los hinchas comenzamos a generar nuestras dudas. ¿Cómo puede ser que con un Alexis Sánchez en el Barcelona,  un Gary Medel en Sevilla, Claudio Bravo en la Real Sociedad, Mauricio Isla en el Udinese, Cristóbal Jorquera en el Genoa o Marco Estrada en el Montpellier no seamos capaces de ganar ante los grandes? ¿Acaso estarnos toda la vida en la “Segunda División” del fútbol internacional?

Sin duda "El Loco" ha sido uno de los técnicos más exitosos y queridos por los chilenos. / Foto: Archivo

Las dudas crecieron, los cuestionamientos se hicieron cada vez más frecuentes, pero nadie se atrevía a decir algo demasiado categórico, hasta hoy. Perder contra Argentina, de la manera que se perdió es algo impresentable a mi parecer. Creo que si esto hubiese pasado en épocas pasadas, con Juvenal Olmos o Nelson Acosta, hubiese sido hasta normal, pero ahora no, perder de esta forma no es normal. Si México y España sembraron las dudas, Argentina terminó por ratificarlas.

En el mundial perdimos 3-0 ante Brasil por los Octavos de final, pero se dio todo y quedó demostrado, el hincha quedó con esa sensación y no hubo demasiadas críticas, pero hoy no vi nada de eso, solo vi un desorden enorme y un desastre en la defensa gigante, no había táctica ni mucho menos garra. Yo estaba que llamaba a Elías Figueroa para que viniera a arreglar la defensa.

Fue desastroso y el haber perdido de esta manera me da hasta vergüenza.

Borghi no transmite confianza al pueblo chileno, sus errores  los percibe cualquiera, no hay que ser un especialista para reconocer las fallas estratégicas. Además, no sé si es coincidencia u otra cosa, pero cuando Bielsa ya no era el entrenador de la selección chilena, la farándula volvió a entrar en los jugadores, comenzaron a acaparar portadas de diarios y no por temas futbolísticos precisamente, es más, en la conferencia post-partido de Argentina-Chile, “El Bichi” habló poco y nada de fútbol, le dedicó varios minutos a aclarar un “malentendido” que habrían protagonizado unos jugadores en un restaurant…

Lo hablé por twitter con algunas personas y me decían que había que tener paciencia, que es una cuestión de tiempo; y sí, tienen razón. Pero creo que es momento de encender la luz de alarma. Estamos en el límite, en el borde del abismo, estamos en que nos salvamos o nos caemos al precipicio.

El martes tenemos un partido clave ante Perú, el mismo equipo que le acaba de ganar a Paraguay por 2-0, Chile no la tiene fácil. Es verdad, los cupos son bastantes para llegar al mundial, pero la vara de Sudáfrica 2010 está bastante alta.

Espero que Borghi tape mi boca y la de muchos chilenos que hoy nos sentimos pésimo. Que la confianza retorne a los hinchas. Chile necesita alegrías, como país hemos pasado momentos durísimos desde el año pasado y la gente, el hincha, se refugia en el fútbol. Es la gente la que ve con ilusión a La Roja de Todos, es la gente común y corriente la que tenía la esperanza de que por primera vez se ganara en Buenos Aires y es la gente la que se alegra cuando el país se destaca a niveles deportivos, la que va a plaza Italia a celebrar y la que se levanta con ánimo al otro día porque ganó la selección.

Ojalá todo esto sea producto de la “calentura” del momento y no un adelanto de algo que pueda suceder.

Sígueme en Twitter: @andresmorgado

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